La decisión más rápida de mi vida

60 segundos.

Eso demoré en tomar la decisión de hacer el voluntariado. Recuerdo que vi la publicación y lo único que tuve que pensar con más detenimiento fue la fecha en la que me podía ir, pero la decisión ya estaba tomada.

Si tuviera que trasmitir por qué en ese momento estaba tan segura de hacerlo y por qué quería irme a Argentina no sé si podría explicarlo. Lo que tenía claro es que quería vivir una experiencia diferente a lo que estaba acostumbrada y lo que más me motivaba era la idea de hacer un voluntariado. Ese entusiasmo inicial se mantuvo durante los meses previos al viaje, hasta el día en el que me fui a Mendoza.

Durante mi experiencia aprendí a trabajar con personas muy diferentes a mí, conocí mucha gente, desarrollé y puse muy a prueba mi paciencia y tolerancia, me enfrenté a muchas situaciones nuevas, tomé muchas decisiones, me divertí, me enojé, me reí mucho, lloré.

La intensidad con la que viví mi experiencia en Argentina creo que es proporcional al aprendizaje que me dejó.

Considero que uno de los aspectos más interesantes de este tipo de experiencia es que se la vuelve a vivir permanentemente al contarla, pensar en ella o al reflexionar sobre las enseñanzas que me dejó y que puedo aplicar actualmente en mi vida.

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Trabajar con una cantidad importante de niños de edades tan diferentes, entre 8 meses y 14 años fue uno de los principales desafíos. La creatividad y el trabajo en equipo fueron dos habilidades que tuvimos que desarrollar desde el primer día para lograr motivar a los participantes en el trabajo que estábamos realizando.

El desafío del idioma aparentemente no iba a ser para mí, ya que me iba a Argentina. Pero me equivocaba. Me transformé en una traductora de portugués, al mismo tiempo que yo intentaba comprender alguna palabra. Eso me permitió de alguna manera ponerme en el lugar de mis compañeras de experiencia, entendiendo la situación de no entender el idioma, las dificultades para explicar algunas consignas a la hora de trabajar y ser respetadas por los niños cuando estos no estaban interesados en las tareas.

Siento que aproveché cada momento de mi estadía en Mendoza, porque fui preparada para sorprenderme, intenté no tener pre conceptos y eso fue muy positivo principalmente cuando me encontré ante situaciones no tan buenas. No solamente recomendaría la experiencia si no que ya estoy pensando otros destinos para irme.

Escrito por: Elisa Perez
Psicologa, UdelaR
Intercambio en Mendoza Argentina

Soy Protagonista Uruguayo

Soy producto de AIESEC. La mayoría de las experiencias que me definen vienen de este mundo. Las discusiones en los congresos, el intercambio de ideas y personas, los bailes y cantos. Todo esto tengo en mi sangre igual que cada otro individuo que ha compartido una experiencia con AIESEC.

Ser presidente de AIESEC en Austin, Texas me exigió. Hice mi máximo esfuerzo, y en el proceso me enamoré de mi comité local – mi equipo, mi gente. También me enamoré de la máquina tremenda de AIESEC que toca y conecta a gente por todos lados.

Entre todos mis recuerdos de los últimos años.

Los fracasos y triunfos, los amores y rivales, la formación y terminación de equipo tras equipo

los recuerdos que más me tocan el corazón son los de mis trainees. Orhan de Turquía, Rubens y Guilherme de Brasil, Alexandra de Rumanía, Shashank de India, entre otros. Dándoles la bienvenida en el aeropuerto; compartiendo nuestra primera cerveza artesanal; escuchando las maravillas de conocer otro mundo y los desafíos de edificar una vida nueva. Esas experiencias siguen dándome alegría y propósito. Sé que cambié sus vidas, y que me cambiaron de vuelta.

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Bueno, y ya soy uno de estos trainees.

Comienza mi quinto mes acá en Uruguay. Vivo en una casa antigua y linda en Parque Rodó. Pago 28 pesos cada mañana subiendo el omnibus para la ciudad vieja. Trabajo con un equipo brillante y ambicioso. Tomo mate.

Gracias a la experiencia de AIESEC en Uruguay, tengo una oportunidad distinta de liderazgo y desarrollo personal. Puedo experimentar el mismo intercambio profesional que trabajé tan duro para proveer en los Estados Unidos. Rompí mi vida anterior y construí una nueva – una que me sirve bien – gracias a AIESEC en Uruguay. Que ustedes sepan que están haciendo cosas buenas, y que sigan creciendo y cumpliendo su misión en Uruguay y en nuestro mundo.

 

Somos productos de AIESEC. Somos protagonistas uruguayos.

Escrito por: Nick Scheiffler.
Intercambista USA